Con motivo de Retromobile 2006, decidimos con mi mujer Francina, ir a pasar un par de días en París junto con varios aficionados más, aprovechando estos vuelos baratos hoy de moda… [@more@]Después de visitar durante un día completo Retromobile y observar con que detalle se están reproduciendo y envejeciendo a la vez automóviles tan carismáticos como los Bugatti T51, argumentándote como si fueses idiota que son originales cuando aún están con el "get lag" de su viaje de Argentina y aún calientes de su fabricación con vistas al mercado europeo. Pero no solo había Bugatti sino también un Mercedes de competición o motocicletas retocadas hasta los más mínimos detalles de envejecimiento, algo similar a lo que hacia con algunos mueblecitos de "darles un poco de pátina" ya ha llegado a la automoción, pues si es así como lo desea la mayoría, bienvenidos sean, pero lo peor del asunto es que a más de uno le van a dar gato por liebre: Pero que más dan todas estas simplezas, si ya nos encontramos de pleno en el fantástico mundo de la realidad virtual a través de un plasma de un ordenador. Pues si, dije que con un día ya tenia suficiente y decidí aprovechar la jornada completa que me quedaba en acompañar a Francina. Durante el desayuno me comento que le gustaría ir otra vez al Louvre y lo cierto es que no puse ningún reparo y optamos por perdernos entre las salas de este museo con parada de metro (estación Palais-Royal – Musée du Louvre). Unos minutos de metro, una pequeña cola en taquillas y de nuevo dentro del Louvre… ¿Qué visitamos? fue la primera pregunta que nos hicimos los dos a la vez, con algo de ironía, pues estábamos en plena euforia sobre religiones, le comente que podríamos visitar las salas del islamismo y de las antigüedades orientales. Pleno al 10 !!!. Son salas que merecen una visita pausada y con detenimiento pues en estas salas nos encontramos con algo sorprendentemente fantástico solo a la entrada del mismo en donde un plato de cerámica esmaltada me trae al recuerdo el emblema de Bugatti o unas alas también esmaltadas que seguramente animaron a Voisin a ponerlas en frente de sus automóviles… Pero la visita continua y continúan también su hallazgos. Majestuosos se muestran los seis elementos que componen el aro de una rueda, seis elementos de bronce datados del siglo XX antes de J.C. de la dinastía de Sukkalmah, a partir de estos restos de una rueda, mi visita continuó con un único objetivo, realizar una búsqueda de todo lo relacionado con la rueda en el Louvre y creedme hay más de lo que uno pueda llegar a imaginarse sobre todo relacionado con figuras funerarias en donde los carruajes tienen un protagonismo fuera de lo común y queda claro que cuando uno ve los bronces del palacio construido en Balawat antigua Ingur-Enlil por el rey Salmanasar III en el S.VIII antes de J.C. uno se pregunta por que nos gustan los clásicos.Espero os animéis y un día tengáis la ocasión de ir a Retromobil y de paso visitar el Louvre.
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